¿cuán humana es nuestra sociedad?

La hospitalidad a los haitianos: ¿cuán humana es nuestra sociedad?

El drama de cientos y cientos de haitianos, víctimas del devastador terremoto, que, vía el Estado de Acre, buscan hospitalidad en Brasil, representa un test de lo humana que es o no es nuestra sociedad. No quiero restringirme solo a los haitianos sino a tantas personas que son expulsadas de sus tierras, poseros, indígenas, quilombolas y otros, por el avance del agronegocio o desalojados, como recientemente del local de la OI en Rio de Janeiro, que tuvieron que refugiarse en la plaza de la Catedral de la ciudad. Organismos de la ONU nos informan de que existen en el ¡ mundo más de cien millones de refugiados, ya sea por guerras, por situación de hambre, por problemas climáticos y otras causas similares. Cual Abrahanes andan por ahí buscando quien los acoja. Y cuántos barcos son rechazados teniendo que vagar por los mares en medio de todo tipo de necesidades y desesperanzas.

Basta recordar a los refugiados de África que llegan a la isla italiana de Lampedusa. Recibieron la solidaridad del Papa Francisco, que en esa ocasión hizo las más duras críticas a nuestra civilización por ser insensible y haber perdido la capacidad de compadecerse de la desgracia de sus semejantes. Todas estas personas padecen por falta de hospitalidad y de solidaridad.

En Brasil, en los periódicos y especialmente en los medios sociales, se desató una fuerte polémica sobre cómo tratar a los haitianos desesperados y depauperados que están llegando a nuestro país. El Gobernador de Acre, Tião Viana, mostró profunda sensibilidad y hospitalidad al acogerlos, hasta el punto de, con los escasos medios de un estado pobre, no poder hacerse cargo de la situación. Tuvo que pedir socorro al Gobierno Central. Pero ha sido insultado por muchos de manera descarada en las redes sociales y en twitter. Aquí nos damos cuenta de cuan inhumanos y sin piedad pueden ser algunos. No respetan la...

23.08.

Ernesto Schoó, un recuerdo en la lente del cine

“En 1957 entré en La Nación. Ya Mujica Lainez me había presentado, a su manera. El año antes, en vísperas de un viaje a Europa, me citó un día en el viejo edificio de la calle San Martín y me condujo ante el Sanedrín de los secretarios y los prosecretarios, alineados frente al vasto panorama de la redacción en plena tarea. Sin más, con su habitual desparpajo, les anunció: ‘Aquí está Ernesto Schoo, que me reemplazará en la crítica de arte mientras yo esté afuera’. Si se asombraron o se ofendieron, no lo sé: a partir de ese momento y durante un mes, me senté a diario frente a la antigua máquina de escribir –que hoy se exhibe en El Paraíso, la casa-museo de Cruz Chica–, en la mínima oficina de Manucho, decorada con un collage hecho por él, con reproducciones de pinturas y esculturas prestigiosas, y tecleé mis notas. No lo debo de haber hecho tan mal porque no mucho después fui designado redactor”. Así, en primera persona, es menester recordar a Ernesto Schoó que, con su muerte, cierra un capítulo magistral del periodismo –y por qué no– de la cultura argentina. De rostro inalterable durante décadas, hablar pausado pero decidido, y tímido frente al universo de su vasta erudición, cualquier encasillamiento significaría un reduccionismo de su elegancia de estilo que con igual sapiencia transmitió desde la crítica, la literatura e incluso la labor en el cine. Schoó fue un tardío guionista cinematográfico, a los 53 años ...

27.07.

La erudición de Ernesto

Ernesto Schoo falleció el 15 de julio, a los 87 años. Escritor, periodista, crítico de cine, teatro y artes, publicó una decena de títulos y trabajó en varios medios, entre ellos Primera Plana, La Opinión y, desde hace unos años, en el diario La Nación.

Ernesto Schoo falleció el 15 de julio, a los 87 años. Se convirtió en periodista sin sospecharlo, al recibir una carta, en 1950, de un ex compañero de secundario que le recordaba “sus composiciones del colegio” y le pedía que colaborara con una sección bibliográfica en La Gaceta de Tucumán. Luego de un tiempo y de varios artículos, su ex compañero, Daniel Alberto Dessein, volvió a escribirle: “No sé si te habrás dado cuenta, pero sos un periodista”. No estaba serlo en los planes de Schoo, pero se convirtió en un ejemplo de pluma inteligente, aguda y detallista. Luego escribió para Vea y lea, Sur, Primera Plana, La Opinión, Convicción, Tiempo Argentino(en la primera época, cuando lo dirigía Raúl Burzaco),Noticias y La Nación, entre otros. En Primera Plana publicó la primera entrevista a Gabriel García Márquezen un medio argentino.

La tapa del 12 de julio de 2008 de ADN estuvo dedicada a un artículo de Ernesto Schoo sobre Rodin. En la columna editorial, Jorge Fernández Díaz, entonces su director, escribió: “Una cosa es ser inteligente y otra muy distinta es ser un sabio. El inteligente se permite la vanidad, la avaricia y la ostentación, y t...

27.07.

Hambre: desafío ético y político

A causa de la contracción económica provocada por la crisis financiera actual, el número de hambrientos ha saltado, según la FAO, de 860 millones a 1.200 millones. Tal hecho perverso impone un desafío ético y político. ¿Cómo atender las necesidades vitales de estos millones y millones de personas?

Históricamente este desafío siempre ha sido grande, pues la necesidad de satisfacer las demandas de alimento nunca ha podido ser plenamente atendida, sea por razones de clima, de fertilidad de los suelos o de desorganización social. A excepción de la primera fase del paleolítico cuando había poca población y superabundancia de medios de vida, siempre ha habido hambre en la historia. La distribución de alimentos ha sido casi siempre desigual.

El flagelo del hambre no es propiamente un problema técnico. Existen técnicas de producción de extraordinaria eficacia. La producción de alimentos es superior al crecimiento de la población mundial, pero están pésimamente di...

28.06.